El soneto que hizo que Raquel llorara, es "Yo, la flor mustia", de Josefina:
Me he quedado sola con mi angustia
no
me es dable llorar ni puedo reír
busco, afanosamente, a dónde ir
no
sé, aquí me siento una flor mustia.
Y
así ya mustia en el jardín de ensueños
añoro
el rocío y el rayo de sol
recuerdo
el día de eterno arrebol,
mis
cuitas de amor y mis locos sueños.
Por
eso ahora me siento triste
con
el último rocío te fuiste
quedé
sin perfume, sin mágico aliento,
sin
una hoja amiga que abrace mi ayer
por
haber querido, quedé sin querer,
yo, la flor mustia, hoy ya nada
siento.
Y al preguntarle a Raquel qué le había sucedido, entre sollozos respondió: "Yo soy la flor mustia".
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