sábado, 1 de diciembre de 2012

Margarita y el primer día de tertulia

Quiero que lean ahora las primeras notas de Margarita después de las emociones compartidas en casa de Mabelín:

La tarde se hizo noche, sin sentirlo. Llovía, el calor se transformaba en fresco anochecer, pero las seis mujeres arropadas por la poesía no sintieron más que sus voces y sus versos. Unidas Josefina, Greta, Mabel (madre e hija), Raquel y Margarita, en varias rondas de lecturas
Nos reunimos en casa de Mabel sin previo aviso. Josefina y yo, debíamos arreglarnos el pelo con nuestra estilista, pero se postergó hasta el infinito, porque existía un halo de luz divina que coronaba nuestras cabezas, intocables a algo que no fuesen nuestros sentimientos más íntimos.
 
Muchas veces las mujeres, sobre todo cuando somos poetas, escritoras, o de pensamientos sublimes, necesitamos ser escuchadas, muchas veces necesitamos ser amadas, pero el ajetreo diario nos margina y nos hace indispensables en las labores, que nada tienen que ver con la poesía, la prosa o el sentimiento.  
 
Por eso, una tertulia como la de este día nos hace plenas, más deseosas de seguir creando, dejando nuestra huella, aunque sea en la arena, y la borre la ola, en el cielo y que la vuele el viento… una huella que perdure en un verso, en la matriz  de un pensamiento, pero plantar en ella todo lo que la magia del tiempo puede convertir en semilla y nutrir en el espíritu una vuelta más a la vida.

Y ahora espero las notas de las demás para seguir, aunque no reunidas, tertuliando estas maravillosas Mujeres al borde de un poema...

No hay comentarios:

Publicar un comentario